Y yo estaba sentada en las escalinatas esperando que la vida pase. Mirando el piso, mientras percibía miles de personas pasando frente a mi, solo viendo sus pies que todos hiban al mismo ritmo, como si fueran hormigas. Tenía la mente en blanco, tratando de saber qué quería para mi vida. De pronto, dos pies se paran justo enfrente mío. Eran esas zapatillas que usas para trabajar. Y seguido de esos pies, encontré tu mano extendiéndose hacia mi, esperando a que respondiera ante esta ocasión. Levanté la cabeza, y antes que todo miré al cielo que estaba al rededor de tu cabeza. Era un cielo resplandeciente, brillante. Y los colores y contrastes se fueron acomodándo y pude distinguir tu rostro de este brillo incandilante. Eras vos, después de meses de no saber si estabas vivo apareciste como si nada. Yo no entendía, y no sabía cómo reaccionar ante tu presencia. Tomé algo insegura tu mano y me levantaste de esas escaleras. Yo no dejaba de mirar tus ojos, tratando de entender que esto era real. Vos estabas tan contento, se te notaba en la mirada, me abrazaste con todas tus fuerzas y me volviste a sonreír. Para ese entonces, ya no existía nadie más. Estábamos solos, no importaba los pasos que se escuchaban al rededor, solo tus ojos y los míos. Yo solo te miraba a los ojos, percibía tu felicidad, sentía tu calor en las manos, sentía el viento en la cara y escuchaba los árboles danzar. Me invitaste a volar, agarraste fuerte mi mano y te elevaste.
Estabas tan contento, que la felicidad te rebalsaba, mirabas todo con amor y nostalgia, me mirabas y te reías como si fueras un nene en navidad. Lo único que yo hacía era mirarte, ver lo feliz que eras a mi lado, sin soltarme y volando. Yo también estaba volando. Pero, no le prestaba atención a aquello, solo veía tu amosión. Me dijiste que este era nuestro sueño. Estabas tan lleno de ilusión que no quería decir nada hacia aquellas palabras. No te diste cuenta que este sueño era tuyo, y no el mío. Me gustaba volar, amaba estar con vos, me encantaba ese sueño, pero no era mío. Era TU sueño.
Dejé de mirarte, cerré los ojos, y sentí el aire.
No hay comentarios:
Publicar un comentario