Solías decirme que la primera vez que me viste, solo te habías quedado por mi. Que me viste muy bonita y deseaste conocerme. Me pareció tierno que me contaras eso, ya que yo también te había mirado de una manera diferente al llegar.
Decías que en mi encontraste algo diferente a las demás, que me veías más maduras que tantas grandes, y de un pensar más bondadoso.
Me prometías no irte nunca; declarándome que habías encontrado a la persona correcta, ese cable a tierra que te hacía descender de las nubes, o más bien del humo.
Prometiste no irte nunca, pero me advertiste que si te ibas no sería por dejar de amarme. Dijiste que por más que te vallas me seguirías amando y me preguntaste si yo te seguiría amando. No respondí, pero diste a entender un sí.
Planeabas llevarme de viaje con tu auto a un mundo mejor, o más bien, un mundo para los dos. Poder recorrer Brasil y pasar noches enteras juntos. Lo decías entre líneas.
Pensabas regalarme todo lo que yo quisiera, pero yo quería lo que vos querías.
La primera vez que viniste a mi casa, prometiste ser un caballero. Tomaste mi mano y la llevaste a tus labios. Me mirabas y me preguntabas qué hechizo había hecho para enamorarte. Para hacerte decir TE AMO después de 6 años. Yo no hice nada.
Habías jurado nunca tocar unas cuerdas. Lo pactaste con tu amigo. Pero no te diste cuenta que conmigo sonabas cada una de las notas de esas cuerdas. No te dabas cuenta, pero sentías la felicidad.
De a poquito te mostraba la realidad, TU realidad. Lo infeliz que eras, porque nadie se había animado a decirtelo. Pero yo sí. O más sutilmente.
Yo prometi ayudarte a curar esas heridas, a ponerle cerámica a esos pozos. Y de verdad que lo hize hasta el último día de estar a tu lado.
Nunca coincidías conmigo en nada, ni en música, ni en política, ni en creencias, ni en nada. Yo creía en tus ojos y vos en mi sonrisa.
Valía de algo? Nose..
No hay comentarios:
Publicar un comentario