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martes, 21 de junio de 2011

Terminé de leer Ana Frank.
Me sorprendí. Me olvidé que se moría.
Fue un golpe duro leer:
" Hasta acá llega el diario de Ana."
Pobre, tan llena de esperanzas, ilusiones, fantasías, planes, metas, proyectos. No fue en vano. Sino no sobreviviría.

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