"Ya veis que no soy un pesimista, ni un desencantado, ni un vencido, ni un amargado por derrota ninguna.
A mí no me ha derrotado nadie, y aunque así hubiera sido, la derrota hubiera solo conseguido hacerme más fuerte, más optimista, más idealista, porque los únicos derrotados en este mundo son los que no creen en nada, los que no reciben un ideal, los que no ven más camino que el de su casa o el de su negocio, y se desamparan y reniegan de sí mismo, de su Patria, de su Dios, si lo tienen, cada vez que les sale mal un cálculo financiero o político de la matemática de su egoísmo.
¡Trabajo va a tener el enemigo para desalojarme a mí del campo de batalla!
El territorio de mi estrategia es infinito, y puede fatigar, desconcertar, desarmar y aniquilar al adversario, obligándolo a recorrer distancias inmensurables, a combatir sin comer, ni beber, no tomar aliento, la vida entera, y cuando se acabe la tierra, a cabalgar por los aires sobre corceles alados, si quiere perseguirme por los campos de la imaginacíon y del ensueño. Y después, el enemigo no puede renovar su gente, por la fuerza o por el interés, que no resisten mucho tiempo; y entonces, o se queda solo, o se pasa al amor, y es mi conquista, y se rinde con armas y bagajes a mi ejército invisible e invensible."
¡ADELANTE IGUALES, LA VICTORIA ES NUESTRA!
Por el Dr. Joaquín Victor Gonzáles (discurso sobre la Universidad y alma Argentina).
No hay comentarios:
Publicar un comentario