Seguidores

miércoles, 19 de octubre de 2011

Interior


Tengo ganas de hablar de mi. Tengo muchas cosas en la cabeza, tengo que organizarme y necesito que alguien me ayude. Quiero a alguien que se siente conmigo que me escuche sin que me ponga cara de "que me importa" o "tanto ibas a hablar". Lo cierto es que no hablo mucho, tampoco cuento mucho. En realidad no cuanto nada. No cuento porque se que mis problemas son mis problemas, mis responsabilidades, mis tareas, mis planes, mis metas, mis opiniones. Si hablo es para contar algo. Simple. 
 Aveces me pasa que agarro a alguien de la nada, sin darme cuenta cuándo ni quién y empiezo a hablar mucho. Y me doy cuenta de todo lo contenido adentro. Estoy con un poco de bronca por que hoy cancele algo al pedo, también tengo bronca porque quiero hacer más. Ya tengo demasiadas cosas y no puedo agregar más nada. Y es dificil ya que son cosas importantes todas. Pero por otro lado estoy contenta porque mi vida "musical" sigue avanzando. Mañana, en un culto de adolescentes, tengo que hablar de mi experiencia musical durante todos estos años, en el coro de niños, coro de grandes, escuela de música, canto, lenguaje musical, etc. (tengo que prepararlo). No se en fin. Mis ánimos hoy son una montaña rusa. 
 En fin, extraño mi niñez. Aunque la siga viviendo, no es la misma. Esta es ya la adolescencia. Es totalmente diferente. Extraño que todo sea simple. Pero ya me estoy acostumbrando.

No hay comentarios: