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viernes, 14 de octubre de 2011

Y en estos momentos solo queda el silencio...

No entiendo. Se me nubló la mente y los ojos.
El año empezó un poco mal para las 2. Repetimos. Que se yo. Se nos dio estar juntas este año. Nada impresionante.

Todo parecía normal, una mañana como todas las otras. El sol brillaba y daba calorcito, la brisa se sentía, repartiendo las cartas para jugar al jodete... 7 letras me cambiaron todo. De un segundo para el otro. No importó nada más en ese momento que lo que me habías dicho. No me importaron mis problemas ni mis creencias. No había nada que decir... Solo pensamientos que se cruzaban que no llegaban a nada.
El sol se hizo gris, la brisa no se sentía, las cartas estaban guardadas.

No entiendo a veces por qué la vida golpea tanto a algunas personas. Ver como se desangran de dolor, como se quiebran delante mio, y yo sin poder hacer nada. Cuando se enojan con Dios por las cosas que les pasa, saber que Dios no tiene la culpa. Pero. ¿De quién es la culpa? De nadie. Cosas que pasan. Por algo habrá pasado.
Ya sé. Fue muy tonto que yo llorara. No tenía sentido. Pero la impotencia fue más fuerte que yo. Lo que menos quería hacer era llamar la atención. No tenía manera de decir lo que sentía, y tampoco sabía lo que sentía. Lo que salió expontáneamente fueron lágrimas.
Quisiera que en la realidad existiera poder intercambiar energías, como intercambiar plata por objetos. Quisiera unir mis manos, concentrándose toda la fuerza de mi cuerpo en el aire, tomar tu mano y sentir que la dejo en tu cuerpo. "Todas las fuerzas para vos."
Admiro tu valor, tu fuerza, tu silencio, tu valentía, tu paciencia. Si fuera yo, no podría.

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