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miércoles, 9 de marzo de 2011

Acostada en mi cama, mirando el techo, respirando hondo, mirando hacia los costados lo cuadros colgando de recuerdos de tiempos atrás. La casa vacía, tan solo se sentían esas almas que estaban alrededor mío mirándome.
Recuerdos en las paredes que solo yó tendre presente.
Esa foto que decía todo y decía nada.
Que era tan profundo y tan vacía a la vez.
No duraron mucho esos sentimientos porque rápido saqué la foto.
Ese otro recuerdo,
que valía más que el oro,
que era mi tesoro más presiado,
que era puro como la sangre.
Ese que me robaron, arebataron y destruyeron,
ese que ya no es mío.
Y asi se convirtió en recuerdo.
Era una amistad más fuerte que las cadenas,
tan inocente como un cordero,
tan sincero como mi nombre.
Y luego aprendí que no todo es color de rosas.

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